El concepto de los “gemelos digitales”, acuñado por la NASA en la década de 2010, ya ha superado el “Innovation Trigger” de Gartner y ha alcanzado el “Peak of Inflated Expectations”.
Esto se percibe, por ejemplo, cuando los “Digital Twins” captan la atención de empresas como McKinsey, que los presenta en un estudio como réplicas virtuales dinámicas de activos o sistemas físicos.
LO POSITIVO
El uso de gemelos digitales como réplicas virtuales dinámicas de activos o sistemas físicos permite la monitorización en tiempo real, la simulación, el mantenimiento predictivo y la mejora de procesos. Se presenta como algo transformador en sectores como la industria, las ciudades, la salud o la energía.
El problema es que mucha gente siente miedo ante la enorme notoriedad que están alcanzando la IA y las herramientas tecnológicas, y la rapidez con la que todo está evolucionando.
Pero, ¿cuánto de esto es innovación real y cuánto es simplemente ruido mediático?
Este es el núcleo del problema: los medios se apropian de conceptos llamativos, los amplifican, pero a menudo pasan por alto su impacto real.
En el análisis de McKinsey encontramos casos de uso y beneficios bien explicados, pero también participa en la cultura del hype.
Como lectores, deberíamos preguntarnos: ¿qué evidencias existen de que los gemelos digitales cumplen de forma consistente esas promesas?
El Hype Cycle en acción
Muchos artículos —incluido el de McKinsey— destacan previsiones de inversión (por ejemplo, decenas de miles de millones a mitad de década), pero pocos profundizan en el ROI real o en el seguimiento de los proyectos. La investigación muestra que muchos fracasan debido a la inexactitud de los datos, los altos costes de mantenimiento, la fragmentación terminológica y la falta de alineación estratégica.
Ingenieros en Reddit reflejan esta frustración: el término se ha diluido tanto que se aplica a casi cualquier modelo digital, no necesariamente a los sistemas dinámicos y ricos en datos que promueve McKinsey.
Un usuario escribe:
“Es una palabra de moda… que se está abusando para encajar cualquier idea preconcebida del implementador.”
Por qué importa la visión de Ghislaine Boddington
Mientras McKinsey se centra en casos de uso industriales, tuve la oportunidad de participar en un workshop con Ghislaine Boddington, quien ofrece una perspectiva distinta. Su investigación sobre el “Internet de los cuerpos” explora la interfaz profunda entre la identidad humana y la encarnación digital.
En su documental de la BBC “Me and My Digital Twin”, reflexiona sobre la creación de un biogemelo de IA personalizado: uno que puede perdurar, apoyar la salud o incluso sobrevivir a su contraparte humana.
El trabajo de Boddington va más allá de las simulaciones industriales. Plantea preguntas clave: ¿qué significa que nuestros “yo digitales” contengan datos personales, patrones emocionales y métricas biométricas? ¿Estamos preparados para tratar a estos gemelos como compañeros… o incluso como una forma de inmortalidad digital?
Su perspectiva cambia el enfoque: los gemelos digitales no son solo herramientas de eficiencia, sino puertas a preguntas sobre identidad, corporalidad, privacidad y longevidad.
La ilusión del engagement
Con demasiada frecuencia, los medios —y las consultoras— destacan “revoluciones de última hora”: lanzamientos llamativos, grandes inversiones, promesas futuristas.
Pero, ¿qué ocurre después?
McKinsey enumera múltiples sectores, pero rara vez explora fracasos o retrocesos. En la práctica, muchas implementaciones se estancan debido a la inercia cultural. John Ford, responsable de información digital en la construcción en Reino Unido, lamenta que los clientes ni siquiera utilicen los datos digitales que encargan, lo que convierte el concepto casi en una fantasía.
Deberíamos plantearnos preguntas y reflexiones críticas:
- ¿Qué se considera evidencia? ¿Existen estudios de caso transparentes y documentados donde los gemelos digitales hayan sido rentables?
- McKinsey cita tendencias generales, pero ¿dónde están las cifras auditadas de ROI?
- ¿Quién se beneficia y quién asume los riesgos? El modelo de biogemelo de Boddington plantea cuestiones éticas: ¿quién posee los datos biométricos? ¿Un gemelo de IA sobrevive para servir intereses corporativos? ¿Estamos intercambiando autonomía por comodidad?
- ¿Son los medios cómplices de la cultura del hype? ¿Se centran más en la novedad que en la sustancia? El ciclo de hype de Gartner muestra que el entusiasmo mediático suele conducir a la desilusión, pero rara vez se documenta tanto la caída como el pico.
- ¿Cuándo un gemelo es solo un modelo? La diferencia entre una simulación estática y un gemelo vivo, dinámico y alimentado por datos es clave. ¿Cuántos sistemas cumplen realmente ese estándar?
- ¿Y la regulación y la ética? Privacidad, seguridad, consentimiento, minimización de datos… El artículo de McKinsey apenas lo aborda, mientras que Boddington lo sitúa en el centro del debate.
Hacia una comprensión responsable
McKinsey define los gemelos digitales como activos estratégicos.
Boddington nos invita a ir más allá de la eficiencia del capital, hacia la identidad y la experiencia digital.
Una perspectiva equilibrada podría resumirse así:
| Dimensión | Enfoque de McKinsey | Perspectiva de Boddington |
| Propósito | Optimización industrial y eficiencia | Encarnación e identidad centradas en lo humano |
| Conciencia del riesgo | Mención breve a riesgos cibernéticos y de datos | Preocupación ética central: privacidad, autonomía, longevidad |
| Evidencia | Tendencias de inversión y casos de uso | Narrativas cualitativas, especulativas y filosóficas |
| Hype vs. sustancia | Promocional, optimista | Reflexivo, crítico, exploratorio |
Los gemelos digitales, en la narrativa de McKinsey, prometen transformación: mejor planificación, menor inactividad, análisis más potentes. Pero si observamos de cerca, aparecen incertidumbre, costes elevados, actores desconectados e implementaciones diluidas. El ciclo de hype de Gartner y cientos de profesionales advierten: muchos proyectos caen en el valle entre la expectativa y el valor real.
El trabajo de Ghislaine Boddington nos obliga a enfrentarnos a una pregunta más profunda y provocadora: ¿y si los gemelos digitales se convierten en “yo digitales”? ¿Qué implica eso para la identidad, la continuidad y el poder? ¿Estamos preparados, no solo técnicamente, sino también éticamente?
Como lectores, profesionales o responsables de decisión, el reto es claro:
No te dejes deslumbrar por el titular.
Exige seguimiento.
Cuestiona las definiciones.
Busca responsabilidad.
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